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sábado, 16 de agosto de 2014

La Eutanasia

La Eutanasia

Es indudable, a nuestra manera de ver, que el primordial derecho que puede asistir hoy a todo ser humano es el de la vida, pero cuando se ve afectado por unas condiciones de salud lamentables, que llevan a quien las padece a verse en una situación en la cual se ve recluido en una unidad de cuidados intensivos, de la cual no se sabe si saldrá, donde su existencia está en la cuerda floja, donde puede existir una salida irreversible, donde la existencia dependerá en el futuro de medios extraordinarios, conectado a maquinas como el respirador artificial, cabe preguntarse si se está cuidando la vida o prolongando la agonía que nos puede llevar a la muerte.
Etimológicamente "eutanasia" significa: buena muerte, dulce, libre de sufrimientos. La empleo por primera vez Francisco Bacon en el siglo XVII.
La eutanasia tiene por finalidad evitar sufrimientos insoportables o la prolongación artificial de la vida a un enfermo. Para que la eutanasia sea considerada como tal, el enfermo ha de padecer, necesariamente, una enfermedad terminal o incurable, y en segundo lugar, el personal sanitario ha de contar expresamente con el consentimiento del enfermo.




¿Que es la Eutanasia?


Se puede definir como un derecho del paciente a decidir la forma y el momento de su muerte, pero cuya finalidad es librar a la persona del sufrimiento físico e incluso psicológico que este puede llegar a padecer como producto de una enfermedad grave e incurable.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la eutanasia como aquella "acción del médico que provoca deliberadamente la muerte del paciente".
Esta definición resalta la intención del acto médico, es decir, el querer provocar voluntariamente la muerte del otro. La eutanasia se puede realizar por acción directa: proporcionando una inyección letal al enfermo, o por acción indirecta: no proporcionando el soporte básico para la supervivencia del mismo. En ambos casos, la finalidad es la misma: acabar con una vida enferma.
Esta acción sobre el enfermo, con intención de quitarle la vida, se llamaba, se llama y debería seguir llamándose homicidio. La información y conocimiento del paciente sobre su enfermedad y su demanda libre y voluntaria de poner fin a su vida, el llamado suicidio asistido, no modifica que sea un homicidio, ya que lo que se propone entra en grave conflicto con los principios rectores del Derecho y de la Medicina hasta nuestros días.



Un poco mas sobre la eutanasia 

En efecto, es prioridad para el hombre la conservación de la vida, más allá de ser un deseo mezquino de permanecer vivos, se trata incluso de un condicionamiento de la naturaleza, que nos lleva a preservar la propia vida y la de la especie. Siguiendo esta conducta natural, se han establecido leyes que contemplan la vida como un derecho irrevocable de todo ser humano, derecho que debe ser respetado bajo cualquier circunstancia.

Ahora bien, el ser humano ha aprendido a actuar no sólo por instinto natural, sino que hemos desarrollado algo que denominamos conciencia, así como la capacidad para analizar y comprender situaciones en las que es necesario tomar decisiones, considerando las posibles consecuencias de la decisión a tomar.

Al tener en cuenta estos dos aspectos de la psicología del hombre, es válido preguntarse si en todo caso, y bajo cualquier circunstancia, es asertivo prolongar la existencia de una persona; ¿Será que aplicamos el raciocinio al mantener “vivo” a ese ser querido?, ¿Pensamos en el bienestar de esa persona o en el propio bienestar? Estas son interrogantes que deben ser planteadas antes de aplicar cualquier mecanismo para mantener con vida a una persona.

Defendemos y promovemos el derecho a la vida, pero, ¿Qué es la vida?, ¿Es estar conectado a una máquina que asiste tus funciones orgánicas, o quizás, es estar postrado en una cama de la cual no podrás levantarte nunca jamás?, ¿Vida es agonizar prolongada y dolorosamente? Para responder a todas estas interrogantes es necesario aplicar la objetividad, raciocinio y conciencia. Ya que al pretender extender la vida, quizás estamos prolongando la agonía de ese ser humano, tan sólo para el propio beneficio, para estar en paz con nosotros mismos.

El derecho a la vida se fundamenta en el respeto a la naturaleza, sus leyes y creaciones. La vida de todo ser existente cumplirá con el ciclo natural de nacimiento, envejecimiento y muerte. El hombre como instinto natural tratara de conservar la vida, pero al tratar de hacerlo pudiera, incluso, estar contrariando u oponiéndose al ciclo natural de la misma.

Aplicando el raciocinio y la objetividad, y siguiendo además la voluntad propia de la persona afectada o la de sus cercanos, la medicina ha optado por detener la agonía del paciente en estado terminal, o que se encuentre en una condición de daños irreversibles, como lo puede ser el estado vegetativo. Práctica conocida como eutanasia y cuyo único fin es el de no someter a una persona a condiciones existenciales inhumanas.

Ante esta práctica hay opiniones distintas; hay quienes consideran que es lo más lógico y humano que se puede hacer por el ser querido. Hay quienes consideran dicha práctica como un acto inhumano, una forma de asesinato diplomático, alegando también que nadie tiene derecho a decidir sobre la vida ajena. Nociones y opiniones que han dado origen a una de las discusiones más prolongadas y controvertidas de la contemporaneidad.

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